Los collages, el recorto y pego, la creación a partir de elementos preexistentes no es nada nuevo ni innovador. Desde el siglo pasado, los dadaístas y surrealistas con sus cadáveres exquisitos creaban collages y pinturas tomando partes de otras cosas. Hoy en día, cuando hablamos del arte pictórico esta innovación se encuentra establecida y aceptada. ¿Pero qué pasa cuando transportamos esta práctica a la música? Es así que aparecen los llamados mashups.

El mashup es una forma de composición o canción que es realizada a partir de retazos de otras canciones, ya sean sólo dos o varias canciones a la vez. Sus inicios seminales se pueden encontrar en los años 50, pero podemos definir un momento fundamental en los 80, cuando un norteamericano llamado John Oswald crea el término “Plunderphonics” para definir la técnica que toma dos o más pistas de audio preexistentes para realizar una nueva composición. En 1989 lanza un controversial EP bajo ese nombre, incluyendo temas de The Beatles, Michael Jackson, entre otros.

El mashup puede considerarse como primo del sampling, herramienta utilizada desde los 80 en el hip hop que consta en tomar partes de canciones para hacer riffs o loops sobre los cuales rapear. Estos también han sufrido grandes pleitos por su uso ilegal.

Un largo camino transitó el mashup para llegar a nuestros días, pero las demandas y las críticas por el uso ilegal y sin licenciar de la música fueron siempre de la mano. Sin embargo, muchos son los artistas que siguen recurriendo al collage sonoro, tanto como forma de creación como de protesta por las restricciones puestas a la música y a la cultura en general.

En el Track 2 veremos algunos artistas que llevan el estandarte del mashup hasta las últimas consecuencias.