Ted el Mecánico, tacaño por naturaleza, pagó al equipo de esta página las entradas para participar del Ancel Fest, pero sólo para el viernes. Por lo tanto invitamos a ustedes a participar en la entrada “Ancel Fest: día sábado”, comentando y opinando aquí. Luego subiremos sus respuestas como comentaristas.

La primera fecha comenzó con Marky Ramone, baterista de The Ramones por 15 años, refritando los éxitos de la banda punk. Una atmósfera de revival predominó durante su toque, pero no podíamos dejar de pensar en cómo este señor nos roba la plata. Junto al cantante, que no tuvo una buena actuación, tocaron Hugo y Héctor de Trotsky Vengarán.

Con una puntualidad atípica, y que se mantuvo durante toda la noche, les continuó Tres de Corazón. La banda colombiana se presentaba por primera vez en nuestro país, por lo que el público no acompañó mucho en el sentimiento. Se ganaron nuestra simpatía por las ganas que le metieron, aunque luego nos sonó algo sospechosa una canción que tocaron hacia el final, muy parecida a “Hay que saltar” de Trotsky.

Los chicos de Trotsky siguieron con su repertorio de siempre. Ni bien comenzó la gente no demoró en agolparse contra el escenario. El masivo pogo y las puteadas hacia el frontman aparecieron oportunamente, así como también la presentación estelar de “el vengador enmascarado”: Guillermo Peluffo portando una máscara típica de lucha libre.
Luego que tocaran “Hay que saltar” nos cercioramos que la canción de Tres de Corazón es efectivamente demasiado parecida.
Fueron muchos los fanáticos de la banda que se dieron cita este día, algunos de los cuales supieron abandonar el precinto antes que comenzara la siguiente banda.

Hereford fue el siguiente en subir al escenario, y desde que sonó el primer acorde, supimos que no iba a ser bueno. Su setlist comenzó trastabillando al tener incesantes problemas de sonido. Luego el Chirola detuvo una canción subitamente, arguyendo que oía sonidos extraños que provenían de la batería. ¿No sería el propio eco de su voz retumbando en su cabeza?
Los desastres siguieron sucediendo, luego de que el Chirola nuevamente diera la nota (y justamente no musical) al errarle a la letra de “Cierto”. Pero la frutilla de la torta fue al tocar “Lo más simple de las cosas”, que en un rapto de popstar meloso subió a una chica en pleno llanto para que cantara con él. Por suerte tenemos una foto que comprueba todo.
Lamentablemente, la actuación del cantante hace que esta excelente banda de músicos pierda el brillo y el “rockanrolnnn” que de verdad poseen.

Afortunadamente, luego de una media hora de espera, apareció Catupecu Machu. Sonando muy bien y desplegando sus habilidades interpretativas, Fernando Ruiz Díaz acaparó el escenario. Canciones de sus últimos discos fueron las que predominaron, pero era impensable eludir temas como “Dale!”, “Y lo que quiero es que pises…” y “Entero o a pedazos”, en una versión muy emotiva cantada por el público.
Apenas comenzado el toque, la magia fue momentáneamente interrumpida cuando el cantante divisó una bengala entre el público, provocando la indignación de los presentes.

En resumen, Ruiz Díaz dio cátedra de cómo se tiene que animar a las masas. Espero que el Chirola haya tomado nota.